Luis Enrique Medina, de 20 años de edad, tenía dos meses en Caracas. Antes vivía en El Tigre, estado Anzoátegui, pero decidió venir a la capital donde trabajaba como comerciante informal.
El joven vendía cigarros a los transeúntes en la estación del Metro de la parroquia Petare. De allí se iba a dormir a una vivienda en el barrio Cuatricentenario de la misma zona.
La vida de Medina terminó el viernes por sus buenas intenciones. Testigos narraron en la morgue a El Nacional que a las 6:00 de la tarde del viernes el muchacho estaba en Petare cuando se presentó una riña entre dos mujeres.

